El cerro Suparaura, en la provincia de Aymaraes (Apurímac), es protagonista de algunos de los mitos más fascinantes de la tradición oral andina. Aquí encontrarás todos los mitos y leyendas que giran en torno a este Apu.

Lista de mitos de Suparaura
- Supayco y la hija de Suparaura
- Toribio Puma en Suparaura
1. Supayco y la hija de Suparaura
Apu Supayco, una de las moles andinas de mayor jerarquía en las punas de Huaquirca y Sabaino, dueño y señor de las abundantes alpacas de la región, personificado en un supuesto y elegante joven, enamorado como estaba de Qolq’eña, la deslumbrante hija de Suparaura, con quien estaba correspondido en amores, se movilizó hacia la media clara luna, seguido de un inmenso séquito de súbditos llevando como obsequio todo lo bueno y lo mejor en joyas y alimento de lo que era capaz de poseer, con el fin de pedir la mano de su futura consorte.
Apu Suparaura, otro de los colosos que se yerguen desafiantes en aquel ámbito andino, cuya significativa importancia radica en ser amo y señor de la exuberante ganadería vacuna, estaba por acceder la mano a favor del pretendiente, cuando, sabedor de ello, surge la apuesta figura de Qero, amigo de Suparaura, quien lo hizo ver las ventajas de que su hija se case con él. Convencido de tal razonamiento, Suparaura se hará con el nuevo pretendiente de su hija. Ambos movilizan sus huestes para luchar contra el conquistador, con todo el poderío bélico de que disponían, ayudados por la espléndida luz de un plenilunio extraordinario.
El choque bélico entre ambas fuerzas fue inevitable, produciéndose por consiguiente la más espantosa batalla de la que se tenga memoria en la región, en la inmensa pampa de Chillpaqa, cuya acción de armas duró hasta cerca del amanecer.
Resultaron derrotadas las huestes de Supayco, cuyos sobrevivientes, en actitud de retirada, tuvieron que huir hacia sus aposentos, dejando muertos y heridos en el escenario de lucha.
Dícese que los despojos humanos de aquella feroz batalla, para el amanecer, se habían convertido en piedras, las cuales aún pueden verse hoy en las esteparias pampas de Chillpaqa.
De esta manera quedó truncada, para siempre, la pretensión de Supayco de querer ejercer poderío hegemónico en la región, produciéndose, en cambio, al poco tiempo, la colosal boda de Qolq’eña y el valiente Qero, cuya alianza sempiterna constituye la felicidad de los wamanis de la región.
(Artículo de Antonio Centeno Zela)
2. T. Puma en Suparaura
Había una vez un grupo de aficionados que decidieron aventurarse en busca de ganado bravo en el imponente cerro Suparaura. Ansiosos por la emoción y la adrenalina, se adentraron en aquel lugar desconocido con la esperanza de encontrar ganados bravos.
Una vez llegaron a Suparaura, el grupo se separó para abarcar más terreno y comenzar la búsqueda del ganado. Sin embargo, se encontraron con un desafío inesperado. El denso bosque de queñuales y una nube espesa les impedían ver claramente su entorno. A pesar de la dificultad, persistieron en su cometido.
Al acercarse el mediodía, decidieron reunirse nuevamente para contabilizar el ganado capturado. Sin embargo, un miembro del grupo no se presentó. La preocupación se apoderó de ellos al percatarse de la ausencia de un compañero. Decidieron buscar a don Toribio, y después de un tiempo, escucharon los ladridos de su perro, en una de las faldas del cerro. Sorprendidos, se preguntaban cómo había llegado el fiel animal a un lugar tan peligroso.
Lamentablemente, el perro nunca regresó. Parecía que la montaña se lo había tragado, dejando un sentimiento de desasosiego en el grupo. Continuaron su búsqueda hasta que, por la tarde, encontraron a don Toribio sentado, aferrándose a su caballo. Su cuerpo temblaba y no pronunciaba ni una sola palabra. Era evidente que algo terrible había sucedido.
Preocupados por la salud de Toribio, lo llevaron a un lugar más seguro, pero desafortunadamente, su caballo falleció, emanando sangre en un triste final. El estado de Toribio empeoraba con el paso del tiempo. A medida que avanzaban, el grupo se encontraba en un estado de desconcierto y desesperación.
Finalmente, llegaron a una cueva de nombre Sayaq Mach’ay, donde buscaron refugio. Allí, realizaron libaciones y ofrendas al Cerro Suparaura, rogando por la mejora de Toribio. Sin embargo, todos sus esfuerzos fueron en vano. La situación se volvía más sombría, y las voces que murmuraban decían que era el castigo de la montaña.
Dentro de la cueva, apoyaron a Toribio sobre una piedra, pero lamentablemente, allí perdió la vida sin poder pronunciar una sola palabra. La tristeza invadió al grupo de aficionados mientras se preguntaban sobre los misterios y las fuerzas que el imponente cerro Suparaura escondía en su interior.
(Suparaura, 1952)
Preguntas frecuentes
¿Quién es Supayco en la mitología andina?
Supayco es uno de los Apus (montañas sagradas) de mayor jerarquía en las punas de Huaquirca y Sabaino. Es el dueño y señor de las alpacas de la región.
¿Qué pasó en la batalla de Chillpaqa?
En la batalla de Chillpaqa, las huestes de Supayco se enfrentaron a las de Qero (amigo de Suparaura) por el amor de Qolq’eña. Supayco fue derrotado, y los despojos de la batalla se convirtieron en piedras.
¿Dónde se ven las piedras de la batalla de Chillpaqa?
Las piedras de la batalla de Chillpaqa aún pueden verse hoy en las esteparias pampas de Chillpaqa, en la región de Apurímac.
¿Qué otros mitos hay sobre Suparaura?
Además del mito de Supayco, están el Qori Toro de Suparaura y el relato de Toribio Puma.